en

Procesos sincrónicos: el mundial no tapa ninguna realidad

Los últimos eventos que tuvieron lugar en la política Argentina terminaron por destrozar un mito instalado desde hace años en ese país.

“Di María no va más”, “¿Por qué no juega Armani?”, “Pavón tiene que ser titular”, “¿Salvio de 4?”, son algunos de los comentarios que surgen en el Fan Fest de Moscú, y en la salida del recinto, tras el inesperado empate de la selección Argentina ante los debutantes mundialistas de Islandia en Rusia 2018.

Argentina acumulaba seis triunfos seguidos en sus presentaciones en este torneo, una racha que se cortó con el empate 1-1 (goles de Messi y Finnbogason) ante la Cenicienta de la Eurocopa 2016 (cuando derrotó a Inglaterra y llegó hasta cuartos de final), un resultado inédito para el combinado Albiceleste en un primer partido de campeonato del mundo.

Sin embargo, surge por estas horas una reflexión que trasciende lo deportivo y el Mundial, pero que se explica a partir de él: en los portales argentinos, así como en la conversación en redes sociales, la política le gana al fútbol en términos de audiencia.

¿Y como es posible? ¿No es acaso el Mundial el mes donde nada más importa? ¿Quién puede acaso pensar en otra cosa, se preguntan los imberbes?

Pues no. En Argentina, esa montaña rusa sin cinturón, su presidente, Ingeniero Mauricio Macri, decidió el cambio de dos ministros de peso en su gabinete. Sí, el mismo día en que el equipo de fútbol masculino nacional ajustó su clasificación y Lionel Messi falló un penal.

Días atrás, había ocurrido algo similar: el último jueves, el país de sudamérica vivió una jornada histórica con la media sanción en Diputados del proyecto de ley para despenalizar la práctica del aborto. ¿Cuando se inauguraba la 21° Copa del Mundo en el estadio Olímpico de Luzhniki? También.

Quizás como nunca antes en los últimos tiempos, quedó expuesta una realidad: nadie que organice un calendario político en función del Mundial de fútbol, está viendo las cosas con claridad.

Así como cualquier proceso es sincrónico, en este caso, mientras miramos el partido de Argentina, nos precoupamos por la escalada incesante del dólar y sus inminentes efectos en la inflación. Cuando terminamos de maldecir al aire (y a veces a los protagonistas) una vez terminado el partido de Argentina, tenemos que volver a nuestra vida.

¿Quién puede pensar entonces que la vida política se estructure en función de un torneo deportivo? En tal caso, la especulación con el campeonato del mundo no hace más que exponer fragilidad en un armado estratégico.

Desde el Gobierno, deben saber que si intentan hacerlo, serán sólo sus ilusiones, y el plan no tendrá efecto. O probablemente, y aún peor, ya no lo tuvo.

Por Santiago Sourigues, enviado especial desde Moscú (Twitter: @santisouri, Instagram: @santisouri).

¿Qué te pareció?

4 points
Upvote Downvote

Total votes: 6

Upvotes: 5

Upvotes percentage: 83.333333%

Downvotes: 1

Downvotes percentage: 16.666667%

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Argentina vs Islandia con ¿Mate o Cerveza?

Diana Sacayán

Las pequeñas grandes batallas